sábado, 9 de septiembre de 2017

La historia de la bicicleta

Aunque el deporte del ciclismo es de nuestros días, la bicicleta se ha usado desde hace tiempo. Su origen se remonta al siglo XVIII, no como la conocemos actualmente, pues tenía otros nombres y funcionaba de distinta manera. Sus precursores fueron los celeríferos y los velocípedos, que se movían con los pies, los cuales se apoyaban en el suelo.

 El celerífero fue sin duda el primer antecesor de la bicicleta moderna, y como tal merece que se le dedique una minuciosa descripción. Este aparato, inventado por Sivrac en 1790, se componía de dos ruedas colocadas una delante de otra en el mismo plano, en armaduras en forma de horquillas montadas sobre los ejes. Dichas armaduras subían por encima de las ruedas y se unían entre sí por medio de un cuerpo de madera que llevaba en medio un asiento en forma de silla de montar, mientras otra barra transversal colocada en la parte anterior, a la altura conveniente, hacía de manillar para guiar el aparato; el "jinete", montado como sobre un caballo, le imprimía movimiento apoyando los pies en el suelo para darle fuertes impulsos, lo que además de ser molesto, daba un aspecto muy ridículo al "celerista", pero se lograba cierta velocidad.


El ilustre ingeniero de montes y profesor de macánica, barón Carlos Federico Drais de Sauerbronn, nacido en 1785 en Ausbach (Baviera), y muerto en 1851, fue, en 1818, el inventor de una máquina que denominó draisiana, y se distinguía del celerífero en que la rueda delantera giraba independientemente de la de atrás y no formaba un sólo cuerpo con ésta. Todavía hoy en algunas partes se da el nombre de draisiana al velocípedo que sirve para inspeccionar las vías férreas.




En 1819 aparecieron en Gran Bretaña los triciclos, dotados de asientos anchos y de unas palancas que permitían ponerlos en movimiento con los pies, mientras otras servían para guiarlos . Estos aparatos que en cierto modo representaban un adelanto porque se movían directamente con los pies sin necesidad de apoyarlos en el suelo, como era el caso del celerífero y la draisiana, tenían el gravísimo inconveniente de necesitar tres puntos de apoyo, lo cual aumentaba el rozamiento producido por las dos ruedas dispuestas en un mismo plano.

Franceses e ingleses se han disputado la gloria del descubrimiento del equilibrio velocipédico. Los primeros lo han atribuido a Pedro Michaux y los segundos a Kirpatrick Macmillan. Lo cierto es que en el año 1865 Pedro Michaux perfeccionó el celerífero de Drais, dotándolo de pedales colocados directamente sobre la rueda delantera, y más tarde fue construido con ruedas metálicas.
Por último, en 1885, dos hermanos ingleses apellidados Starley idearon y construyeroan la primera bicicleta, con las dos ruedas de igual diámetro, como en las bicicletas actuales.
El biciclo antiguo tenía los pedales fijos a la rueda delantera; los Starley en cambio, aplicaron el movimiento a la rueda trasera, pero no directamente: colocaron los pedales en una ruedecita dentada en torno a la cual corría una cadena; ésta, al girar, ponía en movimiento una rueda pequeña unida a la rueda posterior del aparato, y de este modo se lograba mover toda la bicicleta. Con tal innovación la rueda delantera sólo tenía que soportar parte del peso y responder a los movimientos del manillar. Desde entonces las bicicletas modernas se han perfeccionado mucho, pero el principio mecánico a que obedecen es y ha sido el mismo. El gran adelanto de la bicicleta consistió en la adición de la rueda y el eje intermedio llamados hoy juego de pedales, al que se aplica directamente la fuerza, en lugar de hacerlo a la rueda trasera, que la recibe por la cadena y los piñones.

Evolución de la bicicleta

El invento que hizo popular y práctica la bicicleta

Lo que ha hecho que la bicicleta sea tan popular y práctica fue la aplicación de los neumáticos. Las primeras bicicletas, de llantas macizas, más o menos delgadas, trepidaban desagradablemente  cuando marchaban sobre pavimentos quebrados o desiguales, y después de haber pedaleado un buen rato el ciclista volvía a su casa con las piernas y los brazos doloridos por la continua y formidable vibración de la bicicleta.
A un veterinario inglés, míster Dunlop, se debe la gran mejora de construir el neumático de la bicicleta en dos partes. La primera, interior, es un verdadero tubo de caucho o goma elástica que se llena de aire con una goma especialmente diseñada para este uso; la segunda, exterior, es una especie de funda revestida en gran parte de goma, que cubre la cámara de aire o tubo interior y la protege de clavos, espinas, cristales o piedras agudas.

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