¿Cuál es la utilidad de las lágrimas?
Nadie ignora que nos pasamos la vida abriendo y cerrando los párpados a cada instante, movimiento que ejecutamos de una manera inconsciente , y que si los mantenemos abiertos durante mucho rato, sentimos en los ojos una sensación desagradable, y acaba por nublarnos la vista si insistimos en ello. Veamos por qué ocurre tal cosa.
Cuando el ojo está abierto, su parte anterior está expuesta a que le entren el polvo y demás materias que flotan en el aire, y se seca con facilidad, lo que dificulta sus funciones. ¿Por qué motivo aunque nunca nos lavemos el cristal de nuestros ojos, éstos se conservan siempre limpios? Porque, sin advertirlo, nos los limpiamos cada vez que pestañeamos. En la parte superior de cada ojo, y próxima a su ángulo externo, existe una pequeña protuberancia, llamada glándula lagrimal, que constantemente está segregando lágrimas mientras permanecemos despiertos; y cuando la parte anterior del ojo experimenta la sensación de sequedad, y tal vez las molestias que el polvo le produce, transmite esta sensación al cerebro, y el párpado desciende por espacio de un segundo, arrastrando consigo una lágrima, que humedece y limpia el cristal del ojo. Es un lavado perfecto.
¿ A dónde se dirigen las lágrimas cuando no lloramos?
Si examinamos atentamente la parte inferior del ángulo interno de nuestro ojo, advertiremos en él un orificio diminuto hacia el que se dirigen las lágrimas: ese orificio es el principio de un estrecho conducto por el que las lágrimas descienden a las fosas nasales.
Mientras estamos despiertos y no lloramos, todo ocurre como se mencionó: las lágrimas segregadas por la glándula correspondiente humedecen el párpado, que limpia el cristal del ojo, y son evacuadas por este estrecho conducto a la nariz. Pero cuando lloramos, dichas glándulas segregan las lágrimas en cantidad tan excesiva que no pueden salir todas por la vía natural ni pueden ser retenidas por los párpados, y entonces se desbordan fuera de nuestros ojos y bañan nuestras mejillas.
Cuando no lloramos, las lágrimas nos son tan necesarias que sin ellas no podríamos ver; en cambio, no nos sirven para nada cuando las glándulas las segregan en cantidades excesivas, y aún se puede afirmar que nos son perjudiciales, pues no nos permiten ver con suficiente claridad.

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